Jesucristo, la salud y la medicina. Afrontando con esperanza la enfermedad y el sufrimiento.

Hace unos días una pequeña de 8 años que sufre una displasia de cadera fue sometida a una cirugía. Sus padres asisten a la misma iglesia cristiana a donde yo asisto y juntos oramos todos por ella.

Esta situación me hizo pensar y recordar qué dice la Biblia respecto a esto, a la enfermedad y el sufrimiento que trae y el por qué Jesús enfocó mucho de su ministerio en sanar a los enfermos. También me hizo recordar lo que yo creo respecto al papel de la medicina – la cual yo ejerzo – como instrumentos del amor y poder sanador de Dios.

Y de esos pensamientos nace este escrito. Te invito a acompañarme leyendo primero unos pasajes bíblicos y después compartiré mis reflexiones acerca de esto.

Jesucristo y la enfermedad

  1. La promesa:

Hasta el lugar desolado y el desierto estarán contentos en esos días; la tierra baldía se alegrará y florecerá el azafrán de primavera. Así es, habrá abundancia de flores, de cantos y de alegría. Los desiertos se pondrán tan verdes como los montes del Líbano, tan bellos como el monte Carmelo o la llanura de Sarón. Allí el Señor manifestará su gloria, el esplendor de nuestro Dios. Con esta noticia, fortalezcan a los que tienen cansadas las manos, y animen a los que tienen débiles las rodillas. Digan a los de corazón temeroso: «Sean fuertes y no teman, porque su Dios viene para destruir a sus enemigos; viene para salvarlos». Y cuando él venga, abrirá los ojos de los ciegos y destapará los oídos de los sordos. El cojo saltará como un ciervo, y los que no pueden hablar ¡cantarán de alegría! Brotarán manantiales en el desierto y corrientes regarán la tierra baldía. El suelo reseco se convertirá en laguna y los manantiales de agua saciarán la tierra sedienta. Crecerán las hierbas de pantano, las cañas y los juncos donde antes vivían los chacales del desierto. Un gran camino atravesará esa tierra, antes vacía; se le dará el nombre de Carretera de la Santidad. Los de mente malvada nunca viajarán por ella. Será solamente para quienes anden por los caminos de Dios; los necios nunca andarán por ella. Los leones no acecharán por esa ruta, ni ninguna otra bestia feroz. No habrá ningún otro peligro; solo los redimidos andarán por ella. Regresarán los que han sido rescatados por el Señor; entrarán cantando a Jerusalén, coronados de gozo eterno, estarán llenos de regocijo y de alegría; desaparecerán el luto y la tristeza. Isaías 35:1-10 NTV

2. El cumplimiento:

Los discípulos de Juan el Bautista le contaron todo lo que Jesús hacía. Entonces Juan llamó a dos de sus discípulos y los envió al Señor para que le preguntaran: «¿Eres tú el Mesías a quien hemos esperado o debemos seguir buscando a otro?». Los dos discípulos de Juan encontraron a Jesús y le dijeron: «Juan el Bautista nos envió a preguntarte: “¿Eres tú el Mesías a quien hemos esperado o debemos seguir buscando a otro?”». En ese preciso momento Jesús sanó a muchas personas de enfermedades, dolencias, y expulsó espíritus malignos y le devolvió la vista a muchos ciegos. Luego les dijo a los discípulos de Juan: «Regresen a Juan y cuéntenle lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos caminan bien, los que tienen lepra son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les predica la Buena Noticia». Y agregó: «Dios bendice a los que no se apartan por causa de mí». Lucas 7:18-23 NTV.

3. La continuación del cumplimiento:

Cierta tarde, Pedro y Juan fueron al templo para participar en el servicio de oración de las tres de la tarde. Mientras se acercaban al templo, llevaban cargando a un hombre cojo de nacimiento. Todos los días lo ponían junto a la puerta del templo, la que se llama Hermosa, para que pidiera limosna a la gente que entraba. Cuando el hombre vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió dinero. Pedro y Juan lo miraron fijamente, y Pedro le dijo: «¡Míranos!». El hombre lisiado los miró ansiosamente, esperando recibir un poco de dinero, pero Pedro le dijo: «Yo no tengo plata ni oro para ti, pero te daré lo que tengo. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y camina!». Entonces Pedro tomó al hombre lisiado de la mano derecha y lo ayudó a levantarse. Y, mientras lo hacía, al instante los pies y los tobillos del hombre fueron sanados y fortalecidos. ¡Se levantó de un salto, se puso de pie y comenzó a caminar! Luego entró en el templo con ellos caminando, saltando y alabando a Dios. Toda la gente lo vio caminar y lo oyó adorar a Dios. Cuando se dieron cuenta de que él era el mendigo cojo que muchas veces habían visto junto a la puerta Hermosa, ¡quedaron totalmente sorprendidos!.  Hechos de los Apóstoles 3:1-10 NTV

La profecía de Isaías 35 fue y es cumplida por el Señor Jesucristo. Cuando Él vino demostró que era el Mesías, el Rey libertador de todos nuestros enemigos, de todo lo que nos trae dolor y sufrimiento, para cambiarlo en vida, esperanza y alegría. 

En el pasaje de Lucas 7, cuando Juan el Bautista le manda a preguntar si Él era el Mesías, el Señor Jesús le contesta que sí lo es, mostrando cómo evidencias lo que está profetizado en Isaías 35. 

Pero la obra libertadora del Mesías no terminó cuando Jesucristo resucitó y ascendió al cielo. Su obra siguió a través de sus discípulos a los cuales dio Su presencia, autoridad y poder, por medio de Su Espíritu Santo. El Mesías siguió y puede seguir haciendo Su obra salvadora, Su obra libertadora. El problema no está en Dios, sino en nosotros mismos. Creamos en que el Señor Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. 

Una de las señales del Mesías es hacer que los cojos anden bien y que incluso salten. ¿Por qué dudar de que lo quiere y puede hacer también hoy en día?

Jesucristo, la medicina y la restauración de la salud

La medicina y la enfermería no fueron las mismas después de Jesús de Nazareth. Jesús se aplicó a sí mismo el refrán “médico cúrate a ti mismo” (Lucas 4:23), en el mismo capítulo donde solo unas frases antes había dicho que Él cumplía la profecía de Isaías 61, de que ha llegado el tiempo del favor de Dios.

Jesús es el médico de médicos, mostrando durante su vida terrenal no sólo poder curativo y milagroso sino modelando la dignidad y atención compasiva al enfermo, el deseo de Dios de mostrar su favor trayendo sanidad. 

Los discípulos de Jesús a través de los siglos se han dedicado a atender y ayudar a los enfermos. Múltiples centros sanitarios y hospitales se han fundado en Su nombre. Muchos avances de la medicina, como por ejemplo el descubrimiento de las vacunas, han sido hechos por seguidores suyos. Edward Jenner, padre de la vacunación, quien inventó la vacuna contra la viruela, la cual salvó millones de vidas, dijo lo siguiente: “No me sorprende que las personas no sean agradecidas hacia mí; pero lo que me sorprende es que no sean agradecidos hacia Dios por el bien del cual Él me ha hecho un instrumento de transmisión a mis semejantes». 1

A pesar de nuestra arrogancia humana, Dios sigue mostrando Su buena voluntad hacia los hombres cuando permite que se hagan avances en la medicina por el bien de la humanidad. 

La explicación bíblica sobre el origen del sufrimiento y el papel de Jesucristo.

La Biblia nos enseña que cuando Dios creó el mundo vio que todo era muy bueno, y en ese mundo bueno no había enfermedad ni muerte. Ese no es el mundo en el que vivimos actualmente. Vemos aún indicios de esa maravillosa creación original pero ya NO todo es bueno. Lo que se nos dice en la Biblia es que este mundo en el que nos ha tocado vivir, es el resultado de que la humanidad se haya rebelado contra el gobierno de un Dios bueno y sabio. Y al hacer eso, lo que hizo el ser humano fue cambiar de gobernante, porque el ser humano al ceder al orgullo y rebeldía contra Dios lo que hizo fue alejarse de la luz y aliarse con las tinieblas, siendo Satanás ahora mismo la mayor influencia en este mundo. Jesús mismo lo definió como “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31) a quien Él derrotaría por medio de Su muerte y resurrección. 

Lo que la Biblia enseña es que este mundo en el que vivimos lleno de maldad y sufrimiento no es el diseño original de Dios sino el fruto de vivir en rebeldía contra Dios, bajo el engaño de Satanás. 

Y para arreglar eso mismo fue para lo que vino Cristo, para deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8). Esas obras incluyen la enfermedad, la maldad, el robo, la corrupción y todo tipo de sufrimiento. Y por eso cuando estuvo en la tierra decía “el reino de los cielos se ha acercado” y a su paso sanaba enfermos y liberaba a la gente de tormentos demoníacos y dolores de años, con lo que demostraba en qué consiste ser gobernado por el cielo. 

La obra de Jesús como Libertador de este mundo no terminó completamente hace 2000 años. Ese fue solo el comienzo, cuando vino para redimirnos del pecado, trayendo liberación sobre aquello que originó el problema originalmente. De esta manera todo aquel que confía en Jesús, tiene a su disposición la liberación interior, liberación de la corrupción del corazón y perdón y restauración de la comunión y amistad con Dios, la cual permite que Dios mismo por medio de Su Espíritu pueda traer la luz del amor a cada corazón que se deja gobernar por Jesucristo, quien trae vida en abundancia, saciedad en Dios de las necesidades profundas que cada ser humano tiene (Ej: amor, aprobación, aceptación, seguridad, protección, cuidado, importancia, etc), permitiendo que el valor y diseño original de Dios para cada ser humano pueda ser restaurado y cumplido plenamente en un plano de vida que va más allá de lo natural, que es sobrenatural y eterno. 

Pero la restauración completa del diseño de Dios para cada ser humano y para todo este mundo está prometida para ser revelada en un futuro. Jesús prometió que iba a volver, que iba a hacer nuevas todas las cosas, pero que mientras eso sucede, puede traer las primicias del  amor, vida y renovación a este mundo a través de cada creyente que se deje dirigir por Él en vez que por su egocentrismo. 

Es por esto que Dios hoy puede seguir revelando su Reino que trae  sanidad y medicina usando medios naturales (medicina convencional) o sobrenaturales, como un anticipo, una primicia de la medicina y sanidad perfecta que traerá cuando Jesucristo regrese y destruya para siempre a la enfermedad y a la muerte. 

Pidamos que sea quitada de nuestras vidas toda incredulidad y todo lo que nos impide experimentar el poder libertador de Jesucristo y Su Reino en nuestras vidas y a través de nuestras vidas. Oremos por buenos profesionales, avances científicos y sistemas sanitarios que traigan el favor de Dios, la salud a la gente. Entendamos y creamos que toda buena dádiva viene de Dios, tanto que entregó a Su Hijo para liberarnos del dolor, la enfermedad y la muerte. 

  1. Edward Jenner: científico, médico, padre de las vacunas y profundo creyente. Artículo publicado en Biteproject.com. https://biteproject.com/edward-jenner/ ↩︎

Una respuesta a “Jesucristo, la salud y la medicina. Afrontando con esperanza la enfermedad y el sufrimiento.”

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    Anónimo

    Recordando, lo que dice Mateo 7: (7 -8)Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.[8] Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. porque si oramos con fé y clamamos a él como nuestro padre, el nunca nos dejará solos y siempre nos guía para ayudarnos en lo que necesitamos.. Me gustó tu artículo. Muchas gracias 😊🙏

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