Este poema lo escribí el 10 de octubre de 2022. Esa mañana me levanté confundida respecto a la enfermedad de un familiar, sin saber qué actitud tomar: si aceptar la situación o seguir luchando por su sanidad, si descansar en la gracia de Dios o seguir batallando por su libertad. La duda te paraliza, la duda te desanima y no te deja continuar.
Pensando en todo eso, solo había una convicción, lo evidentemente frágil de mi humanidad y la de mi familia. La enfermedad es experta en recordarnos esa verdad.
Lo único que pude hacer ese día, en medio de todo ese desconcierto por nuestra realidad, fue reconocer delante de Dios mi fragilidad y descansar en Él, entregando en sus manos mi vulnerabilidad.
Job 10:8-11 RVR1960
Tus manos me hicieron y me formaron; ¿Y luego te vuelves y me deshaces? Acuérdate que como a barro me diste forma; ¿Y en polvo me has de volver? ¿No me vaciaste como leche, Y como queso me cuajaste? Me vestiste de piel y carne, Y me tejiste con huesos y nervios.
Salmos 103:13-14 RVR1960
Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.
1 Corintios 15:45-49 NTV
Las Escrituras nos dicen: «El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente», pero el último Adán —es decir, Cristo— es un Espíritu que da vida. Lo que primero viene es el cuerpo natural, y más tarde viene el cuerpo espiritual. Adán, el primer hombre, fue formado del polvo de la tierra, mientras que Cristo, el segundo hombre, vino del cielo. Los que son terrenales son como el hombre terrenal, y los que son celestiales son como el hombre celestial. Al igual que ahora somos como el hombre terrenal, algún día seremos como el hombre celestial.
Soy polvo
Soy polvo y soy de barro,
me costó mucho
entender esa realidad.
Ahora, gracias a tu enseñanza,
es una convicción profunda de mi corazón.
Soy polvo y soy de barro,
tanta fragilidad me asusta,
necesito de tu mano Señor.
Soy polvo y soy de barro,
mi propósito ser tuya,
mi destino tu corazón.
Soy polvo y soy de barro,
ya tengo claro quién soy,
soy hija de Adán,
hija de la tierra,
a la que has dado esperanza,
una nueva naturaleza
y un nuevo corazón.
Soy polvo y soy de barro,
no me importa aceptarlo Señor,
porque el Dios eres Tú,
me entrego en tus manos
y te doy mi corazón.
Soy polvo y soy de barro,
gracias por amarme mi Señor,
no soy nada comparada contigo
y yo reconozco mi posición.
Soy polvo y soy de barro,
gracias por tu misericordia mi Señor,
perdona tanta arrogancia,
yo hoy me someto a tu enseñanza,
a tu guía y a tu corrección.
Soy polvo y soy de barro,
necesito de esta convicción,
para entender que no es en mis fuerzas
sino en las tuyas mi Señor.
Soy polvo y soy de barro,
aunque nueva criatura soy,
criatura que depende de tu mano,
criatura que sin ti nada soy.
Soy polvo y soy de barro,
y algo más que criatura soy,
resulta que me hiciste tu hija,
por la sangre de tu Hijo,
por pura misericordia mi Señor.
Dejo el polvo y dejo el barro,
no me interesa mi Señor,
un nuevo cuerpo tendré contigo,
un nuevo cuerpo que no es de esta creación.
Pero mientras viva en esta tierra,
soy de polvo y soy de barro
con un nuevo corazón.
Jeremías 18:4-6 RVR1960
Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
2 Corintios 5:17 NBV
Por lo tanto, si alguien está unido a Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha quedado atrás y lo nuevo ha llegado!







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