Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. Salmos 18:28 RVR1960
El pasado viernes 25 de abril leí Mateo 4: 12-25, que en realidad era la lectura que correspondía al día anterior según la guía de lectura bíblica que sigo. Este pasaje habla sobre el comienzo del ministerio de Jesús y menciona cómo Jesús cumplió una profecía que dice: “el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz…”. Meditando en este pasaje, aprendí una serie de enseñanzas que por la tarde le compartí a mi madre mientras esperábamos en una sala de espera de una clínica odontológica donde le estaban haciendo una cirugía dental a mi padre.
Mi madre al día siguiente me pidió que le compartiera por escrito lo que le había contado verbalmente, así que ese sábado escribí una parte de lo que le había dicho, pero me ocupé y no pude continuar escribiendo ese fin de semana. El lunes por la mañana volví a recordar que tenía pendiente de terminar este escrito porque justo vi por casualidad un vídeo de una enseñanza en el que se mencionaba el tema de la luz y las tinieblas, citando Isaías 60: 1-3. Podéis ver la enseñanza de 10 minutos de duración a continuación:
El día siguió y continué con mis actividades diarias, hasta que a las 11: 30 de la mañana se fue la luz en Madrid y en toda la Península Ibérica, sin regresar hasta las 23:30h. Yo he vivido muchas interrupciones de luz en mi infancia, en mi país de origen, Colombia, pero nunca una interrupción tan larga ni que afectara el funcionamiento de tantas cosas a la vez. Tal vez ahora somos más dependientes que antes a la energía eléctrica, no lo sé.
Me pareció mucha casualidad el que nos quedáramos sin luz, viviéramos un día caótico por no tener corriente eléctrica y la enseñanza que tenía pendiente de escribir. Así que hoy me levanté y la terminé de escribir. Espero que os sea de utilidad tanto o más como me ha sido de bendición a mí y pido en oración que se haga una realidad en nuestras vidas, que Su Luz alumbre nuestras tinieblas.
La luz que alumbra las tinieblas
[12] Cuando Jesús oyó que habían encarcelado a Juan, regresó a Galilea. [13] Partió de Nazaret y se fue a vivir a Capernaúm, que está junto al lago en la región de Zabulón y de Neftalí, [14] para cumplir lo dicho por el profeta Isaías: [15] «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, desde el Camino del Mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; [16] el pueblo que habitaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombra de muerte una luz ha resplandecido». [17] Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca».
Mateo 4:12-17 NVI
En el versículo 16 la palabra que traducen como “habitaba” y “vivían” es la misma palabra en griego: “kádsemai” que significa asentar, sentarse; figuradamente permanecer, quedarse, residir1. Entonces, es muy bonito el significado de este pasaje, porque nos muestra a unos pueblos sentados/asentados en oscuridad, es decir, están localizados en un lugar de tinieblas y sombra de muerte. Y es a este lugar donde Jesús va a vivir, va a establecer su residencia permanente. De esta forma, la luz (Jesús) viene a vivir, a “amanecer”, a alumbrar sobre un lugar oscuro y así las tinieblas son iluminadas.
Mientras esté la luz ya no habrá oscuridad, pero el lugar de forma natural es oscuro, no tiene luz por sí mismo, no puede ser un lugar de luz por sí mismo.
Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. S. Juan 9:5 RVR1960
Es muy lindo que el Señor Jesús aún sabiendo que es un lugar oscuro venga a vivir allí, venga a sentarse allí, a permanecer allí, para así poder iluminarle.
Algo similar transmite la siguiente expresión del Evangelio de Juan 1: 14:
Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y contemplamos su gloria, la gloria que corresponde al Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14 NVI
La traducción literal de “habitó entre nosotros” es “puso su tabernáculo”, su tienda, entre nosotros, acampó entre nosotros, se vino a establecer su morada, su residencia con nosotros.2
Y Juan claramente identifica al Señor Jesucristo como esa luz que necesitamos que nos ilumine y que donde Él está no hay oscuridad:
En él estaba la vida y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en la oscuridad y la oscuridad no ha podido apagarla. Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran. Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo. Juan 1: 4-9 NVI
La profecía de Isaías 9:1-2, que el Señor Jesús cumplió al irse a vivir a Capernáum, según nos refiere Mateo 4:12, dice así:
A pesar de todo, no habrá más penumbra para la que estuvo angustiada. En el pasado Dios humilló a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pero en el futuro honrará a Galilea de los gentiles, desde el Camino del Mar, al otro lado del Jordán. El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombra de muerte una luz ha resplandecido. Isaías 9:1-2 NVI
En este pasaje de Isaías, se relaciona la oscuridad con estar en angustia, pasando por un apuro, tal como estábamos sin luz ayer en Madrid, en un ambiente caótico.
¿Y cómo alumbró Jesús?, ¿cómo resplandeció esa luz?
- Un mensaje: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca».” Mateo 4:17 NVI.
- Predicar: proclamar. Anunciar y explicar.
- Arrepentirse: reconsiderar, pensar diferente. Cuando llega la luz debo arrepentirme.
- Reino de los cielos: Jesús, la luz gobernando todo. Todas sus enseñanzas deben llevarme a reconsiderar y pensar diferente, para vivir de acuerdo a ellas.
- Unos discípulos: “Mientras caminaba junto al lago de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro, Andrés. Estaban echando la red al lago, pues eran pescadores. «Vengan, síganme —dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres». Mateo 4:18-19.
- La función de Pedro y Juan: seguir a Jesús, es decir, estar con Él y hacerle caso a Él, aprender de Él.
- La función de Jesús: hacerles pescadores de hombres. Él es el que dice qué se hace, qué se aprende, cuándo se hace, dónde se hace.
- Unas acciones:
- Mateo 4:23: «Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.» Mateo 4:23 LBLA:
- Iba por toda Galilea.
- Enseñaba en sus sinagogas.
- Proclamaba las buenas noticias del reino (Sermón del monte).
- Sanaba toda enfermedad y dolencia del pueblo.
- Y los discípulos iban con Él, le seguían, le veían hacer lo que hacía y le asistían.
- Mateo 4:24: «Y se extendió su fama por toda Siria; y traían a Él todos los que estaban enfermos, afectados con diversas enfermedades y dolores, endemoniados, epilépticos y paralíticos; y Él los sanaba.» Mateo 4:24 LBLA. La primera frase “y traían todos los que estaban enfermos”, en griego no dice enfermedad sino “males, malamente”3. Es decir, le traían todos los que estaban mal, sufriendo males de diferentes clases que nos especifica posteriormente:
- Varias enfermedades.
- Dolores (en griego “tormentos”).
- Afligidos (oprimidos) y dominados por demonios (endemoniados). En griego en esta frase se usan dos palabras: “sunéjo”: afligir comprimir (oprimir), arrestar (mantener prisionero). Y “daimonízomai”, estar bajo la influencia/control de un demonio.
- “Epilépticos”, que la palabra en griego en realidad lo que significa es “lunáticos”, locos.
- Paralíticos. Con su cuerpo flácido, flojo, debilitado.
- Mateo 4:23: «Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.» Mateo 4:23 LBLA:
Resumiendo, Según Mateo 4: 23-24, ¿Cómo alumbró Jesús?, ¿Cómo resplandeció e iluminó Galilea?:
A todos, independientemente de la clase de mal que sufrieran, a todos los sanaba. Jesús tiene poder sobre toda clase de mal físico, espiritual y emocional. Y además predicaba: “arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Jesús demostraba que ese reino de los cielos trae el bien, quita el mal. Y todo lo hacía en sumisión completa a Dios y con sus discípulos acompañándolo en todo momento.
¿Y ahora?, ¿Puede Jesús seguir alumbrando este mundo?
Cuando el Señor nos envía ahora a predicar las buenas noticias del Reino, el evangelio del reino, nos envía a hacer lo mismo que Él hizo. La Iglesia es ahora “el cuerpo” de Cristo, es decir, que Él, la cabeza, ahora actúa, haciendo lo mismo que hacía antes, sino que lo hace por medio de nosotros.
Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8: 12 LBLA
Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 5:14-16 LBLA
Jesús sigue siendo la luz, no nosotros, pero si esa luz brilla en nosotros de verdad, seguirá haciendo eso mismo que Él hizo y de esa forma alumbrará tanto nuestro corazón para que deje de estar en tinieblas como el mundo. Al esa luz brillar en el mundo, acerca el reino de los cielos al lugar donde vivimos, que es un lugar de tinieblas.
Debo reconocer dos cosas:
- Yo no soy la luz, sino Jesús. Yo soy en mí, por mí misma, un lugar que por naturaleza es un lugar oscuro. Pero si Jesús me ilumina, ya no estoy a oscuras. Me convierto en la “luz del mundo” cuando Jesús es el que me ilumina. “Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder”. ¿Quién es el monte?, ¿Cuál es el fundamento sobre el cuál se edifica esta «ciudad» que representa a los que seguidores de Cristo? Es Jesús.
- Este mundo es por naturaleza un lugar oscuro que necesita ser iluminado. La tierra no tiene luz propia, si no hay sol, no hay luz. De igual forma es a nivel social y espiritual. Si no está alumbrando Dios este mundo, esta sociedad, no hay luz.

Nosotros somos como las lámparas/lucernas de aceite de la época de Jesús. Como las velas, antorchas o bombillas, necesitamos recibir y mantener la luz para poder iluminar los ambientes oscuros. La luz de la presencia, enseñanzas y poder de Jesús que vence las tinieblas.
Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor ha amanecido sobre ti. Porque he aquí, tinieblas cubrirán la tierra y densa oscuridad los pueblos; pero sobre ti amanecerá el Señor, y sobre ti aparecerá su gloria. Y acudirán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer. Isaías 60:1-3 LBLA.
Entre más oscuridad más necesidad de luz, más notan los que están a nuestro alrededor la luz de Jesús brillando en nuestro corazón. No debemos enfocarnos en la oscuridad ni tenerle miedo a la misma, sino enfocarnos en la luz, en que Jesús sea quien nos alumbre y brille en nuestro corazón, que brille Su presencia, sus enseñanzas y su poder iluminador por la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas. El Espíritu Santo es nuestro «aceite», el combustible que mantiene encendidos y llenos de la luz de Jesús nuestros corazones.
¿Qué impide que en nosotros brille su luz?
Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que os anunciamos: Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna. Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; mas si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.
1 Juan 1: 5-9 LBLA .
Amados, no os escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que habéis tenido desde el principio; el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído. Por otra parte, os escribo un mandamiento nuevo, el cual es verdadero en Él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya está alumbrando. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz y no hay causa de tropiezo en él. Pero el que aborrece a su hermano, está en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos. 1 Juan 2: 7-11 LBLA.
Tristemente, el Señor vino a vivir a Capernáum, vivió allí y mientras estuvo allí la iluminó, iluminó toda Galilea con sus enseñanzas y sus acciones, el reino de los cielos se acercó. Pero esto dijo después de haber estado allí con ellos:
Entonces comenzó a increpar a las ciudades en las que había hecho la mayoría de sus milagros, porque no se habían arrepentido. ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en vosotras se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza. Por eso os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades descenderás! Porque si los milagros que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, esta hubiera permanecido hasta hoy. Sin embargo, os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti. Mateo 11:20-24 LBLA
Recordemos que el mismo mensaje que se les dio a estas regiones es el mismo para nosotros hoy:
“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Mateo 4:17 LBLA.
Esto no es solo necesario por nosotros, para que Su luz nos alumbre en todo su esplendor, sino también por el mundo, entre más oscuridad, más necesidad de Su luz.
(1 Tesalonicenses 5:19 RVR1960).
Este blog se llama Luz en el Corazón por una experiencia que tuve hace unos años, de la cual podéis leer aquí :
Con esta metáfora de luz y tinieblas el Señor me ha enseñado y formado. Podéis leer más artículos que he escrito sobre esto en los siguientes post:
- Biblia Interlineal de Nuevo testamento Tischendorf. Mateo 4:16 ↩︎
- Biblia Interlineal de Nuevo testamento Tischendorf Juan 1: 14
↩︎ - Biblia Interlineal de Nuevo testamento Tischendorf. Mateo 4:24 ↩︎
Crédito imagen destacada del post (lámpara de techo): Thomas Mühl en Pixabay







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