Contemplando la Cruz –  Reflexión sobre el valor de cada vida a través de la cruz

La cruz no es una escena agradable de mirar, pero es una escena necesaria de observar, contemplar y analizar:

«Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo*.» Juan 12:32 RVR1960.
«Y haré esto cuando sea levantado de la tierra y cuando atraiga los corazones de las personas* para reunirlas conmigo». Traducción La Pasión.
*O, «voy a atar a todos/todo a mi lado».

Contemplando la Cruz

Cierro los ojos y te veo, y me pregunto, ¿quién es ese qué está ahí?
Ese es el Amo y Señor del universo.
Ese es uno que es superior a los ángeles.
Uno que es superior a Moisés y los profetas.
Uno que tiene poder para hacer lo que quiera.

¿Y entonces? Si es verdad que es Dios mismo, ¿qué hace ahí?, 
¿qué necesidad de dejarse maltratar, humillar, pisotear y crucificar?, 
¿qué le pasa que no hace nada sino que sigue allí?.

No es fácil quedarse contemplando la cruz porque lo que ves es brutalidad humana ensañada contra un cuerpo. 
Lo que ves es un cuerpo maltratado, dolido y ensangrentado, completamente deformado a punta de golpes, heridas y humillaciones, ves una persona entregada, maltratada, que no pelea, que se ha rendido y que se deja. 
Lo que ves no corresponde con lo que sabes. 
Este aparente pobre pusilánime e impotente es el mismo que hace unos días resucitó un muerto, el mismo que echó gente del templo, que desaparecía como por arte de magia cuando lo querían linchar, el que caminó sobre las aguas y calmó vientos, tempestades y olas del mar, el mismo que sanó a millares, liberó a cientos y multiplicó peces y pan. 

Todo parece una triste mentira pero todos los que estamos aquí reunidos contemplando la cruz sabemos que eso es verdad ¿y entonces?, si puede evitarlo ¿por qué se deja maltratar, crucificar?, ¿por qué da pena, asco o menosprecio solo de verlo si se supone que es el rey del universo?.

Pensar que dice "fue por ti" suena demasiado utópico para ser verdad, ¿por mí?, no lo sé, no creo que yo sea tan importante o que valga tanto como para que alguien tan poderoso, Dios mismo se rinda, se entregue y se deje matar. 
Sinceramente pienso "no es para tanto, no soy para tanto".
Ese pensamiento es porque tal vez me veo en mi humanidad y Él me ve en la eternidad, yo pienso y vivo como si solo fuera a vivir 70 u 80 años y Él me ve como alguien que va a vivir por la eternidad, en realidad no sé, me cuesta aceptar que todo eso ¿sea por mí?. Por la humanidad en general tal vez, como grupo de mucha gente dices, "bueno, ya estamos hablando de otra cosa", como si el ser muchos ya fuera lo suficientemente costoso para que tuviera Dios que derramar su sangre... 
Pero, ¿qué tenga que derramar toda su sangre solo por mí?, ¿qué yo sola valga el precio de su sangre?, no es que me considere poca cosa o tenga baja autoestima, probablemente si me comparo con otros creería sinceramente que soy mejor o valgo más, pero así mismo tendría que reconocer que hay muchos otros mejores y que si fueran a ponerle precio a sus vidas ellas fueran más valiosas por cuanto a lo que son o aportan a los demás, pero el punto es si alguien sinceramente vale lo suficiente para que por esa persona Dios mismo tenga que derramar su sangre, dejarse maltratar y crucificar.

Tal vez me cuesta aceptarlo porque si mi vida vale tanto en el sentido de costar tanto (la vida de Dios) pues probablemente estoy desperdiciando el regalo, probablemente no esté viviendo a la altura de ese precio, probablemente esté sobrevalorada, pero de verdad, ¿lo hiciste por mí? así en términos individuales ¿lo hiciste por mí?

Parece que te oigo susurrar: "sabes hija, no sabes hasta cuánto eres especial, no vales por lo mucho que haces o lo mucho que aportas a mi vida o a la humanidad, vales porque eres singular, única y te quiero coleccionar"...jajajaja respondo, de verdad "¿coleccionar?"..."No es que seas una ficha en mi estante, es que nadie puede ocupar o reemplazar tu lugar". "Te quiero a ti y deseo lo que puse e hice en ti"..."Te quiero amar".
Pienso que da igual lo que digas Señor, sigue sin tener lógica, sigue siendo inexplicable, pero no por eso deja de ser verdad, aunque me cueste creerlo el hecho es que lo hiciste, demostraste ser Dios, Hijo de Dios y enviado del Padre y que fuiste a la cruz y que te entregaste, es cierto que el Padre te dejó morir, es cierto que resucitaste y que subiste al cielo y que hiciste todo eso por mí. 

No sé si algún día podré vivir a la altura de tal sacrificio aunque me gustaría intentarlo pero no lo creo, no creo que nunca llegue a tanto, en el sentido de decir "ahora sí creo que valió la pena morir por mí", no creo que mi vida por espectacular que sea algún día valga la vida de Dios, o sea,  juzgada desde el punto de vista humano no lo creo ni infinitamente posible. 
Comparada con Él no dejo de ser menos de un punto en el universo, pero aún así el hecho es que fue por mí y te amo, te amo Señor Jesús por aguantar y no usar tu poder, ni bajarte de esa cruz, te amo Padre por aguantar y dejar que se consumara el sacrificio, te amo Espíritu Santo por mover todas las fichas para permitir que sucediera algo tan duro e inexplicable. 

Te amo Dios por tu amor, tu humildad, tu sacrificio, te amo por no juzgarme sino dejarte ser juzgado por mi causa, por pagar mi pena, mi condena, y no solo eso sino entregarme toda tu riqueza, tu bondad y tu espera. Te amo y quiero darte eso que anhelas, te lo doy, te lo entrego, una vez limpiado por tu sangre, lavado y hecho nuevo, te lo doy, te lo entrego, te entrego lo que hiciste, te entrego mi corazón, abrázalo y ponlo en tu colección, en el estante que queda en lo profundo de tu corazón. 

Soy para ti, no para nadie más, soy para ti, hecha por ti, comprada por ti, completa la obra, soy toda tuya, soy para ti. 

Cada ser humano vale lo mismo a los ojos de Dios…

«Cuando hagas el censo y cuentes a los israelitas, cada uno deberá pagar al Señor rescate por su vida, para que no le sobrevenga ninguna plaga durante el censo. Cada uno de los censados deberá pagar como ofrenda al Señor seis gramos de plata…». «Al entregar la ofrenda alzada para el Señor, ni el rico dará más de seis gramos, ni el pobre dará menos.» Éxodo 30:12-13,15 NVI.

…Cada ser humano vale la vida del Hijo de Dios:

«Como bien sabéis, vosotros fuisteis rescatados de la vida absurda que heredasteis de vuestros antepasados. El precio de vuestro rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto». 1 Pedro 1: 18-19 NVI.

Canción «Nadie te ama como yo» de Martín Valverde.

Deja un comentario