…con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Colosenses 1:12-14 RVR1960.
Según este pasaje bíblico, el Padre nos trasladó de un reino/gobierno a otro.
Podemos entender la diferencia entre estos dos reinos a través de unas escenas que nos presenta el libro de Apocalipsis, sacando enseñanzas y aplicaciones prácticas a nuestras vidas hoy. (Esto no quita que estos pasajes puedan tener también una interpretación de eventos pasados (cristianos perseguidos por el imperio romano) o futuros (cristianos perseguidos por un futuro gobierno tirano mundial/»anticristo»).
El gobierno de las tinieblas:
‘El dragón se paró sobre la arena del mar . Y vi que subía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; en sus cuernos había diez diademas , y en sus cabezas había nombres blasfemos. La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pies eran como los de un oso y su boca como la boca de un león. Y el dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad. Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Y la tierra entera se maravilló y seguía tras la bestia; y adoraron al dragón, porque había dado autoridad a la bestia; y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante a la bestia, y quién puede luchar contra ella? Se le dio una boca que hablaba palabras arrogantes y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar durante cuarenta y dos meses. ‘ Apocalipsis 13:1-5 LBLA
‘Y vi otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragón. ‘ Apocalipsis 13:11 LBLA
‘Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les dé una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca: el nombre de la bestia o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, que calcule el número de la bestia, porque el número es el de un hombre, y su número es seiscientos sesenta y seis .’ Apocalipsis 13:16-18 LBLA
Apocalipsis 13 habla de Satanás de pie sobre la arena del mar y una bestia que surge del mar y otra que surge de la tierra, o sea salen del mundo terrenal, y habla de la gente del mundo que adora a la bestia, tienen su marca en sus frentes (su carácter, son como la bestia que adoran) y compran cosas en el mundo. El origen de estas bestias es satánico, vienen de Satanás.
El número de la bestia es el número del ser humano, la naturaleza humana rebelde al gobierno de Dios, bajo el dominio de sus propias pasiones y deseos, que le desvían de la voluntad de Dios, lo que la Biblia llama pecado, representa al viejo yo.
La bestia representa también el sistema del mundo, la sociedad, el gobierno humano. La primera bestia que se describe evoca en una sola bestia a cuatro bestias que se describen en el libro de Daniel capítulo 7 y que representan a gobiernos humanos. Es el reino humano, el gobierno del ser humano, con un comportamiento agresivo, arrogante, voraz, animal, como una bestia salvaje, como un depredador. Este sistema que reina en el mundo está bajo la influencia de Satanás y los que adoran y viven en ese sistema, tienen su marca en su frente, es decir, el carácter de ese sistema, son del mundo, son como el mundo. La naturaleza humana bajo el dominio del pecado y el sistema del mundo están hechos el uno para el otro y vienen de Satanás y ese sistema acepta y permite vivir en él siempre y cuando se piense y se viva bajo las normas, valores y carácter de ese sistema. En ocasiones este gobierno de las tinieblas tiene apariencia de Cordero, parece inofensivo y bueno, pero por dentro tiene el mismo carácter del dragón.
El gobierno de la luz (reino de los cielos):
Miré, y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el Monte Sión, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de Él y el nombre de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como el sonido de arpistas tocando sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico, sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra. Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero. En su boca no fue hallado engaño; están sin mancha. Apocalipsis 14:1-5 LBLA
En Apocalipsis 14 aparece el Cordero (en griego Corderito) que viene del Monte Sión, del cielo (a diferencia de Satanás que está parado sobre la arena del mar, en el mundo). Es Cristo, que pertenece al reino (a la realidad) del cielo.
Y con Cristo 144000 (12x12x1000) corderitos (la construcción del versículo 1 en griego implica un Corderito y 144000 que son como Él: corderitos (Juan 10:27-30), sellados con el nombre del Padre y del Hijo por el Espíritu Santo, marcados con el carácter del Padre y del Hijo, son como ellos, parecidos a ellos en su forma de ser y pensar. El número 144000 puede representar a todo el «pueblo de Dios», los ciudadanos del reino de los cielos, porque el pueblo de Dios está formado de la unión de judíos y gentiles que han depositado su fe y lealtad en Jesús (Efesios 2:11-22). (12 tribus de Israel x 12 apóstoles del Cordero x 1000 (muchos, incontable). Un simbología similar se usa en Apocalipsis 21 al describir a la ciudad de Dios, la «Nueva Jerusalén», con 12 puertas con el nombre de las 12 tribus de Israel y 12 cimientos de piedra, cada una con los nombres de los apóstoles del Cordero (Apocalipsis 21: 12-14).
Estos 144000 están en el cielo (pertenecen al reino celestial), cantan en la presencia de Dios, han sido comprados de la tierra, sacados del reino de la tierra, sacados del mundo y ahora están en la presencia de Dios adorándolo a Él. Estos son vírgenes (2 Cor 11:2-3), es decir, fieles a Cristo, no se han contaminado con la idolatría (cualquier cosa a la que buscamos y adoramos para satisfacer nuestras necesidades y deseos en vez de a Dios). Siguen al Cordero dondequiera que Él va, son discípulos que obedecen e imitan a Cristo, le siguen como ovejas dependientes, obedientes y cuidadas por su Pastor. Son las primicias, los primeros frutos apartados para Dios de entre la humanidad para el uso exclusivo de Dios. No tienen pecado (mancha), no engañan (como Satanás) sino que son veraces (como el Cordero).
Representa la nueva naturaleza reproducida en los hijos de Dios. Los que han sido comprados por Cristo ya no son del mundo ni pertenecen al mundo, son del Cordero y corderitos, ese es su carácter, su naturaleza, la celestial reproducida en ellos, cuyo propósito es ser semejantes al Padre y al Hijo, adorándole en Su Presencia, ser fieles a Él, y seguir al Cordero (obedientes y dependientes de Cristo), para uso exclusivo de Dios, sin mancha de pecado (lavados por el Cordero) ni engaño en sus vidas (tienen el carácter del Cordero que es veraz). Son comprados y fieles a Dios.
¿Dónde queremos estar, dónde está nuestra felicidad/éxito?
¿Cordero o Dragón?
Atención al contraste que nos presenta Apocalipsis:
Se describe a Jesús como un corderito:

Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos , a un Cordero, de pie, como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra.
Apocalipsis 5:6 LBLA
En este pasaje en el griego la palabra Cordero está en diminutivo, o sea, que dice: un corderito.
Es curiosa esa imagen de Cristo como corderito inmolado, sacrificado (tierno, manso, que dio su vida sin protestar) pero al mismo tiempo con siete cuernos y siete ojos, con el Espíritu Santo en toda su plenitud (el siete es plenitud, los cuernos representan poder y los ojos omnisciencia/sabiduría.)
«Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos» (Hebreos 13:8), sigue siendo un cordero sobre el que reposa una paloma, símbolo del Espíritu Santo (Juan 1:29-34).
Un corderito sacrificado que vuelve a vivir por el Espíritu nos da una imagen del camino por el cual nosotros también podemos experimentar Su vida, la vida de Cristo en nosotros. El cordero sacrificado representaría nuestra carne muerta, nuestro viejo yo al ser crucificada con Cristo, con humildad viviendo muertos a nuestro auto gobierno para entonces poder experimentar la plenitud (lo que significa el número 7 es plenitud, perfecto, completo), la plenitud de la nueva vida (nuestro nuevo yo bajo el gobierno de Cristo), con la presencia, dirección y poder del Espíritu Santo.
¿Sabes cuál es la característica fundamental que diferencia un Cordero de un corderito?
El corderito es amamantado exclusivamente, solo toma leche materna. Es lo que llamamos en España un cordero lechal. Es la dependencia absoluta de Dios, del Shaddai, el Todopoderoso, todo suficiente.
Y se describe a Satanás como un dragón:

Entonces apareció otra señal en el cielo: he aquí, un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas había siete diademas…
… Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.
Apocalipsis 12:3, 9 LBLA
Apocalipsis presenta a Satanás como un dragón furioso, agresivo, intimidante, mentiroso, que domina al mundo con engaño.
Esto nos habla de la forma de ser de Cristo y la de Satanás, ¿A cuál nos parecemos y/o nos queremos parecer?
En la épica bíblica, la humildad y mansedumbre del Cordero vence al orgulloso y agresivo dragón, porque sobre el Cordero reposa el poder de Dios, ¿lo creemos?.
Las dos marcas:
¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
Santiago 3: 13-18 RVR1960
La marca de la bestia es el orgullo (y todos estamos marcados).
Solo nos libera el Cordero quien nos quita la marca de la bestia y nos pone su marca por su sangre y la obra de su Espíritu Santo en nosotros. La marca del Cordero es la mansedumbre y humildad de corazón.
¿Cuál reino dirige nuestra vida?
Los seres humanos dirigidos por nuestras propias pasiones y deseos, nos rebelamos contra el gobierno de Dios en nuestras vidas, pero al hacer esto, en realidad quedamos bajo el gobierno de Satanás, influenciados y esclavizados por el mal. (Efesios 2:1-3).
Actualmente la tierra sufre porque aquellos que fueron delegados por Dios para su cuidado (los seres humanos), no estamos bajo el gobierno de Dios sino en rebeldía contra Dios, aliados y esclavizados por Satanás.
Cristo al morir y resucitar por nosotros nos rescató del poder del pecado y de nuestra bestialidad, del poder del ego y nos hizo una nueva humanidad. (2 Cor. 5:17). Estos nuevos seres humanos que con humildad confían y se dejan dirigir por Cristo, tienen la imagen del Cordero, es decir, se parecen a Él en su carácter, pueden amar así como Él nos amó y son el pueblo santo de Dios que reinarán y gobernaran con Él sobre la tierra, rescatados del poder de la bestia, de la tiranía de su propio yo, del sistema del mundo y de Satanás para poder servir a Dios y hacer las buenas obras que Dios planeó que realizaran (Efesios 2: 4-10). De esta forma se ejecuta y se disfruta de la buena voluntad de Dios aquí en la tierra (así como se hace en el cielo), tal como nos enseñó a orar y buscar Jesus (Mateo 6: 9-10,33).
Esta nueva humanidad y nueva creación es la liberación y esperanza para esta tierra que vino a traer Jesucristo y la obra que realizará completamente cuando según cómo prometió venga de nuevo a la tierra. Pero desde ya todos podemos empezar a participar de esta esperanza en nuestro ser interior y nuestro mundo exterior verse afectado positivamente por ella. A esto le llamó Jesús «el reino de Dios», lo que sucede cuando Dios gobierna.
Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. S. Lucas 17:20-21 RVR1960
Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Romanos 14:17 RVR1960
Y ahora tú, ¿A qué reino te gustaría pertenecer?, ¿Seguirás adorando al dragón y a la bestia o al Cordero? ¿Cuándo estamos bajo presión, cómo quién nos queremos comportar y parecer?
«Quien deba ir a la cárcel, a la cárcel será llevado; y quien deba morir por la espada, a filo de espada morirá.» Esto significa que el pueblo de Dios debe aprender a soportar los sufrimientos, y a seguir confiando en Dios.
Apocalipsis 13:10 TLA
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.







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