Celebra la Navidad, por fin apareció el donante que necesitabas

Porque todos necesitamos un trasplante de corazón, en Navidad celebramos la llegada del único donante compatible.

La promesa:

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Ezequiel 36:26-27 RVR1960

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

Jeremías 31:31-34 RVR1960

El cumplimiento

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

S. Juan 6:51-58 RVR1960

Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

S. Mateo 26:26-28 RVR1960

Necesitamos un corazón nuevo y un espíritu nuevo para poder cumplir con los mandamientos de Dios, los cuales se resumen todos en la palabra Amor, amor a Dios por sobre todas las cosas, con todo el corazón, el alma, la mente y las fuerzas y amor al prójimo como a uno mismo.

La enfermedad. ¿Por qué necesitamos un corazón y espíritu nuevos?

El ser humano fue creado como un ser espiritual con un cuerpo material, con capacidad de comunicarse tanto con lo divino, lo espiritual, como con lo material, lo terrenal. Así como el ser humano necesita oxígeno para vivir biológicamente, necesita del Espíritu de Dios, del aliento de vida de Dios, del “oxígeno” que procede de Dios, para vivir espiritualmente. El ser humano fue creado así para que pudiera funcionar en relación y compañerismo con Dios, fuente de toda bondad y sabiduría, y bajo su dirección ser un bondadoso y sabio gobernador de la tierra, un administrador de la creación de Dios. El ser humano fue creado para ejecutar la voluntad de Dios en la tierra, no su propia voluntad.

El ser humano quiso actuar de forma independiente de su Creador, esto es la raíz de todo lo que en la Biblia se llama pecado. El pecado principal es separarnos de Dios, alejarnos de Él, querer ser y actuar independientes de Dios. Lo hicieron nuestros primeros ancestros y lo seguimos haciendo nosotros. 

El resultado de querer vivir independientes de Dios, de esa rebelión contra Dios, de querer ignorar a Dios, fue y es la pérdida de la vida espiritual. Morimos espiritualmente al desconectarnos del «oxígeno» de Dios y nuestro corazón (centro de mando de la vida interior) se oscureció, trayendo como resultado confusión, perder el rumbo.

El ser humano no fue creado para mandarse solo, porque fue creado con una serie de necesidades que solo puede satisfacer completamente Dios. Al alejarnos de Dios, el satisfacer esas necesidades se convierte en lo que buscamos prioritariamente y eso nos convierte en egocéntricos y corrompe nuestras intenciones, pensamientos y acciones. Al faltarnos el “oxígeno” divino, lo buscamos con desespero, lo que nos impide pensar y actuar con claridad, nos desviamos y corrompemos, engañados por nosotros mismos, intentando, sin éxito saciar una sed, unos anhelos, que en el fondo, en realidad, solo pueden ser saciados por Dios. 

Al rechazar a Dios como nuestra fuente de luz, quedamos a oscuras, por lo que buscamos desesperadamente otras fuentes de luz que, en realidad, son tinieblas.

Al no aceptar ser gobernados, guiados por Dios, somos gobernados por nuestros engañosos corazones, por nuestras propias pasiones, lo que nos lleva a hacer cosas que no convienen, que nos hacen daño a nosotros mismos y a los demás. Jugar a ser nuestro propio dios no le ha funcionado a la humanidad y no nos funcionará jamás porque es ir en contra de nuestro propio diseño original.

El problema principal y el peor enemigo y opresor del ser humano es interno, no externo:

Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

Génesis 6:5-6 RVR1960

…y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud…

Génesis 8:21 RVR1960

¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. Jesucristo.

(S. Mateo 15:17-20 RVR1960)

El donante

Jesús al encarnarse, hacerse humano, cambió de forma, hizo una metamorfosis al revés (de mariposa a gusano). Siguió siendo Dios pero se despojó de su forma divina, de su gloria y se humilló, rebajó a tomar la forma de un ser humano de carne y hueso.

No era un «semidios» como los de la mitología griega, con poderes propios, sino que todo su poder provenía de la llenura y poder del Espíritu Santo. Jesús cómo ser humano no podía actuar por su cuenta, no tenía los poderes por sí mismo, se hizo completamente dependiente del Padre y de Su Espíritu. Pero a diferencia del resto de seres humanos, nació con vida espiritual, con la conexión con Dios que los otros seres humanos ya habíamos perdido. Jesús al hacerse humano, recibió un cuerpo humano con las características humanas limitadas que nosotros tenemos pero vivo espiritualmente, sin pecado. Jesús nació con la luz y la vida que todos los seres humanos necesitamos.

Jesús al hacerse humano, aunque nació con vida espiritual, podría haberla perdido si se hubiera rebelado contra Dios Padre, si hubiera pecado. La vida terrenal de Cristo fue la vida de un ser humano que pudo vencer al pecado. El pecado (indiferencia y desobediencia a Dios) trae el juicio de condenación cuya sentencia es la muerte. Cristo como ser humano fue el único que pudo agradar a Dios el 100% de las veces, el 100% del tiempo y así venció el poder del pecado, así lo derrotó.  Cristo pudo resistir la tentación, vencer al pecado y obedecer a Dios, su vida fue una vida de justicia que agradó a Dios, (“Este es mi Hijo amado en quien me he complacido” Mateo 17:5 LBLA) y esa vida de justicia pasó el juicio de Dios y trajo como premio la vida eterna. Y esa justicia y su recompensa (vida eterna) nos la dona a todos los que ponemos nuestra fe en Él. Esa es la gracia que recibimos, la justicia de Cristo.

Para poder restaurar al ser humano, Jesucristo nos dio su vida, su carne y su sangre, la carne y la sangre de un ser humano que pudo resistir la tentación y vivir sin pecado, que pudo vivir cumpliendo todos los deseos de Dios, sus mandamientos.

El trasplante

Comer su carne y beber su sangre es reconocer que por nosotros mismos no podemos agradar a Dios, que necesitamos un Salvador, alguien que nos libre de nosotros mismos y de nuestro pecado, y creer que al aceptar el sacrificio de Cristo por nosotros, al creer en su muerte y resurrección, obtenemos el perdón de pecados y una nueva vida en nuestro espíritu que viene de Dios, que se conecta con el Padre por medio de Cristo y permite que fluya por todo nuestro ser la vida de Dios, su «oxígeno», su sangre, su Espíritu Santo, así como una rama está conectada al tronco y comparte su misma savia.

Y la idea es seguir viviendo así de ahí en adelante, reconociendo y aceptando continuamente, con humildad, lo que Dios dice sobre nuestro corazón, el que nosotros mismos somos nuestros peores enemigos, por lo que decidimos dejar de hacernos caso a nosotros mismos y a las influencias del mundo, sino que en cambio, nos dejamos guiar por la nueva vida que nos ha dado Cristo, nos dejamos guiar por Su Espíritu Santo, y Él nos sacia plenamente y nos da el poder, la capacidad para vivir como Cristo vivió, con su corazón, para así poder vivir cómo Dios quiere, experimentando su amor y amándolo a Él por sobre todas las cosas y amándonos unos a otros como Cristo nos amó, lo cual nos permite experimentar una vida abundante en nuestro interior, una vida de justicia, paz y gozo en medio de cualquier circunstancia y que influye en nuestro mundo exterior, trayendo los valores del reino de Dios y su luz, su amor a este mundo.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva (donación) de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 6:23 RVR1960

Jesús nació en Belén, el nombre Belén significa «la casa del pan», la casa del pan de vida eterna que todos necesitamos.

¿Te animas a comer de este pan?

Sí, Señor Jesús, gracias por nacer en Belén, creo en Ti. Tú eres mi Salvador y mi Rey. Tú eres mi donante de vida. Tú eres mi pan.

¡Feliz Navidad!

Portal de Belén
Cómo no va a haber alegría en ese portal
si por fin se va a cumplir mi plan.
Cómo no va a haber alegría en ese portal
si por fin envié mi regalo a la humanidad,
si por fin van a poder estar conmigo,
si por fin van a saber quién y cómo soy yo.
Cómo no va a ver alegría en ese portal
si por fin va a haber una opción de amor para el mundo,
una opción de amor para ti,
La opción de mi reino para toda la humanidad.




Oh Holy Night – Celine Dion. (Subtitulada en español).
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
S. Lucas 2:10-12 RVR1960

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