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¿Sufres de Esclerocardia?

¿Sufres de Esclerocardia?

Después se apareció a los once mismos cuando estaban sentados a la mesa, y los reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.

Marcos 16:14 LBLA

La palabra que en este versículo  se traduce como “dureza de corazón”, es en griego “sklerokardia”. La imagen que transmite esta palabra la pude entender por mi trasfondo profesional, ya que la palabra “esclero” que viene del griego “sklero”, la usamos con frecuencia en diversos términos médicos, significa “duro”. Algunos ejemplos del uso que damos a esta palabra en medicina, en particular en el tema cardiovascular son:
Ateroesclerosis: “Conocido a veces como «endurecimiento de las arterias», se presenta cuando se acumulan grasa, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias. Estos depósitos se denominan placas. Con el tiempo, estas placas pueden estrechar u obstruir completamente las arterias y causar problemas en todo el cuerpo.” Cuando está obstrucción al flujo sanguíneo se da en las arterias que suministran sangre al corazón (coronarias), produce que no llegue el oxígeno suficiente al músculo cardíaco y nos puede dar una angina (dolor en el pecho al andar o hacer ejercicio) o un infarto.
Esclerosis aórtica: Engrosamiento y/o calcificación de la válvula aórtica. Puede progresar a estenosis (cierre) de la válvula aórtica, obstruyendo la salida de sangre del corazón al resto del cuerpo.

Entonces cuando entiendo que el Señor les reprocha a los discípulos su falta de confianza (incredulidad) y “esclerocardia”, una dureza de su corazón espiritual, me puedo imaginar ese interior, ese «órgano» por el que debe fluir toda la vida del alma, completamente engrosado, duro, enfermo, porque esa dureza no le permite cumplir bien su función.

La incredulidad y la esclerocardia/dureza de corazón, les impedía a los discípulos creer a los que habían visto al Señor Jesús resucitado. Les impedía creer en el poder sobrenatural de Dios.

Pensando en todo eso escribí:

Esclerocardia

Esclerocardia, esa fue mi enfermedad mucho tiempo, enfermedad que ya no existe porque ese corazón engrosado, duro y enfermo, ya murió, ya no existe, murió junto todo mi ser en una cruz y de esa forma se curó, ya no existe (Gálatas 2:20). El corazón que resucitó ya no sufre de esclerocardia. Es ahora un corazón blando, tierno, receptivo a ti, humilde y manso, confiado en Tí. El corazón sano es un corazón flexible, funcional, que envía sangre y que tiene vida, que puede bombear tu vida a todo mi cuerpo y que puede confiar en ti y creer en lo sobrenatural.

Señor, como un niño, me humillo y creo en Tí. Quita toda dureza, me entrego simplemente a Tí. Ya he muerto, ya no tengo excusa, ese corazón duro e incrédulo, ya fue crucificado junto contigo, ya fue muerto por Tí.

DAME UN NUEVO CORAZÓN 

Señor,
Dame un nuevo corazón
que el viejo ya no lo quiero.
Está duro, engrosado,
con sus arterias llenas de depósitos de calcio.
La sangre no pasa,
la vida no pasa,
por esas arterias duras y engrosadas.
La sangre no sale,
se encuentra bloqueda,
por esa válvula aórtica
dura y engrosada.

Señor, dame un nuevo corazón,
que el viejo ya no lo quiero,
no tiene remedio,
está dañado por completo.
Yo quiero tú corazón,
que es como el de un niño:
Tierno, flexible, blando,
lleno de vida,
con arterias elásticas y flexibles por las que circula la sangre, tu vida, sin ningún obstáculo.
Con una válvula aórtica flexible, que deja que la sangre bombee con fuerza.

Señor, dame un nuevo corazón,
que el viejo ya no lo quiero,
está engrosado y lleno con placas de calcio que no le dejan moverse ni cumplir su función.

Señor, dame un nuevo corazón, que el viejo ya no lo quiero.
Un nuevo corazón creyente y confiado, sencillo, tierno, inocente y ancho.

Señor, dame un nuevo corazón, que el viejo ya no lo quiero.
Dame un nuevo corazón por dónde circule tu Espíritu, por dónde fluya y rebose tu amor y tu vida por tu Espíritu Santo.

Está en una cruz hija, deja que muera, que el nuevo ya está comprado.
Se ganó en una cruz y se obtiene resucitando.
Deja que tu corazón viejo muera juntamente conmigo crucificado,
deja que tu nuevo corazón nazca,
juntamente conmigo resucitado.

¿Qué engrosa el corazón?

Vimos que la ateroesclerosis se forma cuando se acumulan grasa, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias. De la misma forma nuestro corazón espiritual se endurece cuando dejamos que se acumule por ejemplo lo siguiente:

-La falta de fe.
– La amargura.
– La arrogancia
– Los resabios/mañas
– El pecado.

Todas estas cosas que hacen engrosar nuestro corazón son un obstáculo para que la vida de Dios fluya con libertad en nuestro corazón.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Proverbios 4:23 RVR1960
Canción «Dame un nuevo corazón» de Kike Pavón.

Nota: Imagen del corazón creada por Phylum

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