Construyendo el templo de Dios

De Babel a Sión

De Babel a Sión.
Del pozo al río.
De buscar mi gloria
A buscar la tuya.
De consumir basura
A comerte a Ti.
Humillada vengo a tu fiesta.
Eres mi mejor festín.

Somos el templo de Dios

La enseñanza de nuestra vida como  casa/templo de Dios es muy significativa para mí, porque en un momento de mi vida me di cuenta (por obra de Dios) que si me moría iba a llegar al cielo y cuando pasara por fuego mi vida, todo, absolutamente todo se iba a quemar, que todo lo que había construido hasta el momento era paja, heno y hojarasca. Pensaba en la metáfora que describe Pablo en 1 Corintios 3:9‭-‬17‬ ‭PDT‬:

Nosotros somos compañeros de trabajo al servicio de Dios y ustedes son como la tierra que Dios cultiva. Ustedes son como una casa que le pertenece a Dios. Yo senté las bases de esa casa como un hábil constructor, gracias al don que Dios me dio, pero hay otros que construyen sobre esa base. Cada uno debe tener cuidado de cómo construye. La base de todo ya está construida y nadie puede construir otra porque esa base es Jesucristo. Algunos construyen sobre esa base con oro, plata, piedras preciosas, madera, cañas o paja. Pero en ese día, el trabajo de cada uno se dará a conocer como realmente es. Ese día habrá fuego para poner a prueba su trabajo y para demostrar la calidad de lo que cada cual ha hecho. Si lo que alguien construyó resiste el fuego, ese constructor recibirá su recompensa. Si su construcción se quema, sufrirá pérdidas; él se salvará, pero como alguien que escapa de un fuego. Ustedes deberían saber que son el templo de Dios y el Espíritu de Dios vive en ustedes. Aquel que destruya el templo de Dios, será destruido por Dios. El templo de Dios es santo, por eso ustedes también son santos.

1 Corintios 3:9‭-‬17‬ ‭PDT

Lo que en el Antiguo Testamento era el pueblo de Dios (Israel) es una figura para nosotros de lo que somos ahora los creyentes en Cristo, seamos judíos o no. Y la ciudad de Dios (Jerusalén/Sión) y en especial el templo de Dios es un símbolo también de lo que nuestras vidas son ahora para Dios: su templo, su casa, el lugar donde Él vive, su morada. Cada uno es un templo pero a su vez cada creyente es una piedra viva y juntos vamos construyendo el templo de Dios donde el Señor habita.

‘Cristo nos trajo la paz y es quien nos ha unido a todos en un solo pueblo. Antes, los judíos y los que no son judíos se odiaban y estaban divididos como si un muro los separara, pero Cristo murió para derrumbar ese muro de odio. La ley tenía muchos mandamientos y normas, pero Cristo acabó con esa ley para que los dos grupos se conviertan en un solo pueblo con él, y así hizo la paz. Cristo murió en la cruz y con su muerte terminó la enemistad entre los pueblos, hizo que todos estuvieran en paz con Dios y que fueran un solo cuerpo. Él vino y proclamó la paz tanto a ustedes que estaban lejos de Dios como a los que estaban cerca de él. Por medio de Cristo todos podemos acercarnos al Padre en el mismo Espíritu. Por lo tanto, ustedes los que no son judíos, ya no son inmigrantes ni exiliados, sino ciudadanos junto con el pueblo santo y forman parte de la familia de Dios. Ustedes los creyentes son esa casa, construida sobre una base sólida formada por los apóstoles y profetas, siendo Cristo mismo la piedra más importante de la construcción. Todo el edificio se mantiene unido debido a él, quien hace que crezca y se convierta en un templo santo para el Señor. Gracias a Cristo, ustedes y los judíos forman parte del mismo templo donde vive Dios a través del Espíritu.’

Efesios 2:14-22

‘Acérquense al Señor Jesús, quien es la piedra viva, rechazada por los hombres, pero elegida y de mucho valor ante Dios. Ustedes también son como piedras vivas que Dios utiliza para construir un templo espiritual. Ustedes sirven a Dios en ese templo como sacerdotes santos, y por medio de Jesucristo ofrecen sacrificios espirituales agradables a Dios. Pues así también dice la Escritura: «Miren, pongo en Sion la piedra principal, elegido por su mucho valor. El que confíe en esa piedra, no será defraudado». Para ustedes los que creen, esa piedra les dará honra; pero en cuanto a los que no creen: «La piedra que los constructores rechazaron se ha convertido en la piedra principal». Para los que no creen, esa piedra también es: «Una piedra de tropiezo y roca de escándalo». Tropezaron porque no obedecieron el mensaje; eso es lo que Dios tenía planeado para ellos. Pero ustedes son un pueblo elegido por Dios, sacerdotes al servicio del Rey, una nación santa, y un pueblo que pertenece a Dios. Él los eligió para que anuncien las poderosas obras de aquel que los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa. Antes, ustedes no eran ni siquiera un pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios. Ustedes no habían recibido compasión, pero ahora han recibido la compasión de Dios. ‘

1 Pedro 2:4-10

Idolatría en el templo de Dios

En mi vida como en la de muchos, me pasó lo del pueblo de Israel, hemos sido infieles a Dios, buscando nuestro sentido de la vida, seguridad y protección en otros dioses. 

En mi caso, el Señor me mostró que el aprendizaje, el conocimiento, la educación y la enseñanza eran un motivo y pasión en mi vida. Puedes leer más sobre mi experiencia con este ídolo aquí.

En línea con esto, al estudiar medicina, continué con mi idolatría. Como el pueblo de Israel, a la vez que adoraba a Dios, también adoraba al dios de mi profesión. En lo profundo de mi corazón, había un asunto de amor, de lealtad.

En realidad sentí que el Señor me decía:

‘Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. ‘

1 Reyes 18:21

Es difícil cuando te das cuenta que has tenido lo que la Biblia llama «doble ánimo» (Santiago 1:5-8) o cómo le dice el Señor Jesús a la iglesia de la Laodicea: “no eres ni frío ni caliente” (Apocalipsis 3:15).

Es difícil ver y aceptar la idolatría en tu corazón, reconocer con dolor que has sido infiel. Puede sonar muy fuerte, pero en mi caso particular, en lo profundo de mi corazón lo era, era infiel a Dios.  Eso no significa que ser médico sea ser infiel a Dios, no, sigo ejerciendo mi profesión, era un asunto de lealtad en el fondo del corazón, de unas formas de pensar que reflejaban doble ánimo.

Si nuestro corazón es su templo, pero allí estamos adorando a otros dioses y no solo al Señor, estamos siendo infieles a Dios, tal como le pasó en el Antiguo Testamento al pueblo de Dios. Y la misma infidelidad que hacemos a nivel individual, podemos estar haciéndola también a nivel grupal:

‘Edificó además altares en la casa del Señor , de la cual el Señor había dicho: En Jerusalén pondré mi nombre. Edificó altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa del Señor . Colocó la imagen tallada de Asera que él había hecho, en la casa de la cual el Señor había dicho a David y a su hijo Salomón: En esta casa y en Jerusalén, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre. Y haré que nunca más los pies de Israel vaguen fuera de la tierra que di a sus padres, con tal de que cuiden de hacer conforme a todo lo que les he mandado, y conforme a toda la ley que mi siervo Moisés les ordenó. ‘

2 Reyes 21:4-5,7-8

Tras leer la historia final de los reyes de Judá: Manasés, Josías, Joaquín, Joacim y Sedequías y el asedio, destrucción de Jerusalén y su cautiverio, saqué aplicaciones hacia mi propia vida y hacia la Iglesia actual…pensaba en mí, en las últimas situaciones vividas en los últimos años, pensaba en muchas cosas, en cómo hemos traído ídolos a nuestro corazón que es ahora el templo del Señor y también ídolos a nuestras congregaciones donde también entre todos formamos el templo del Señor. Cómo tal vez en nuestras enseñanzas, predicas y actividades religiosas hemos permitido que el mundo nos corrompa y hemos enseñado valores del mundo en el templo de Dios, hemos dejado corromper nuestro corazón y además hemos sido orgullosos y altivos delante del Señor, pensando que sabemos más que Él, que este «último aporte de sabiduría humana» le puede añadir o aportar más que Su Palabra…en fin.

A veces pensamos como el pueblo de Israel «esto nunca nos va a suceder a nosotros, somos su pueblo escogido, Él ha prometido que siempre Jerusalén va a estar de pie…», como si Dios estuviera obligado a bendecirnos a pesar de que nosotros hagamos y adoremos lo que se nos dé la gana y seamos rebeldes ante Él. «¿Qué hijo es aquél a quien el padre no disciplina?»(Heb. 12:7). 

Leía sobre esto del final de Jerusalén, su caída, su destrucción, la quema de su templo, palacios y muralla y lo comparaba con mis circunstancias, las que Dios ha permitido para corregirme, meditaba en esto y escribí lo siguiente: 

“Sí, hemos sido disciplinados por Ti, y yo lo reconozco y lo acepto. 

Sí, Tú eres bueno, grande, amoroso y justo y yo no, yo necesito tu muerte, tu formación, tu sangre y tu limpieza.

Sí, he sido disciplinada por Ti, y yo la reconozco y la acepto, acepto tu corrección y tu disciplina, acepto tu ira sobre mi vida así como acepto tu amor. Acepto tu ira santa que me cela, me corrige y me libra de mí misma. Acepto el dolor de la derrota, la vergüenza y la frustración. Acepto ver mi «ciudad» -metáfora de mi vida- y mi ego en ruinas, acepto ver como todo es vanidad, como tú destruyes mi ego que cae como el polvo del ladrillo que derribas, como se llevan mi oro, como se llevan mi orgullo, y mi arrogancia queda por los suelos Señor.

Sí, acepto tu disciplina, sí, demasiado bueno has sido Señor, demasiada paciencia y acepto que se acabó, que necesitaba esa fuerte y dura corrección.

Sí, acepto y humillada acepto mi posición: tu Rey, yo polvo. Tú Dios, Tú Señor, yo simplemente nada soy. 

Me humillo delante de ti y te suplico tu perdón, por la sangre de tu Hijo que recibió mi maldición. Hoy la busco y la deseo, necesito y acepto tu liberación. Mis obras trapos de inmundicia, tu obra sola quiero yo. Acepto tu sangre Señor Jesucristo, acepto mi derrota, acepto tu victoria y me rindo solo delante de ti oh Señor.”

Babel vs. Sión

Cada creyente y la Iglesia pueden edificarse/comportarse como Babilonia o como la Nueva Jerusalén. 

Usando la comparación entre Babilonia y la Nueva Jerusalén, edificar Babel/Babilonia tiene un fin: buscar la exaltación/fama propias. Es esfuerzo humano, auto gobierno y auto exaltación. 

‘Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta los cielos, y hagámonos un nombre famoso , para que no seamos dispersados sobre la faz de toda la tierra. ‘

Génesis 11:4

Babilonia es la ciudad del sistema del mundo, el gobierno del ser humano orgulloso, bajo la influencia de Satanás. 

Edificar Sión, la Nueva Jerusalén, tiene el propósito de habitar con Dios y glorificar a Dios. Es la ciudad del gobierno celestial, donde Cristo es el Rey de reyes y Señor de señores. Él es el Pastor/gobernador y los seres humanos somos sus amantes sumisos, su esposa, que confiamos en Él y vivimos bajo su cuidado, que disfrutamos de su compañía y dirección.

Cada creyente a nivel particular y la Iglesia a nivel grupal puede edificarse/comportarse como Babilonia o como la Nueva Jerusalén. Las dos ciudades son en realidad la misma mujer. 

‘¡Cómo se ha convertido en ramera la ciudad fiel, la que estaba llena de justicia! Moraba en ella la rectitud, mas ahora, asesinos. ‘

Isaías 1:21

En mi caso, finalmente, como el pueblo de Israel, tuve que pasar por un proceso correctivo de Dios, destinado a destruir la idolatría y la Babel que había construido, ser llevada al arrepentimiento, sintiendo sinceramente dolor y tristeza por mi pecado y experimentar al Señor Jesucristo como mi libertador de la esclavitud a mi egocentrismo, al mundo y a Satanás, y verlo a Él encargarse de ir reconstruyendo su Nueva Jerusalén, reedificar a Sión, su esposa fiel, su templo, donde Él habita y yo vivo con Él.

La Novia Infiel
Imagínate a Dios desesperado,
dolido y abandonado,
Su novia lo ha dejado,
le dice que le ama
pero se acuesta con
cuanto amante pasa por el camino.

El mundo es su peor contrincante,
se disfraza de promesas baratas,
de felicidad rápida,
de valores vacíos,
endulza los oídos de la novia
y ella cae cual mujer barata.

Parece desesperada,
desesperada de amor pero sin compromiso,
menosprecia y deja al amante verdadero,
al que en realidad le ama,
a Aquél que colgado en una cruz
por su novia suspiraba.

Pero un día, una despertó
de la manera más agria,
despertó y volvió la mirada
hacia Aquél que tanto la amaba,
al que tanto había hecho doler,
al que tanto le esperaba.

Comprendió que su egoísmo
al Amado torturaba,
que su pecado y adulterio,
eran como espinas que en forma de
corona, el corazón de su Amado apretaban.

Era tan infiel, tenía tantos amantes,
que aunque deseaba estar con su Amado,
ni se daba cuenta con cuántos otros se acostaba,
y el corazón del Amado, de celos explotaba.

Uno a uno fue dejando a sus amantes,
el amor y los celos de su Amado le guiaban,
ni siquiera aún sabe si le faltan,
si le quedan amantes por dejar o si
volverá a caer con alguno de los ya dejados,
no lo sabe, lo único que sabe es
que por alguna inexplicable razón,
Él la ama,
y ese amor la tiene conquistada.

Es realmente un milagro que una puta se transforme en novia fiel, parece imposible
y lo fue, y lo es,
pero con la ayuda del Amado,
la puta muere diariamente,
junto con su Amado crucificada,
para que la vírgen,
junto con su Amado,
diariamente, resucite glorificada.
Sí, yo fui

(Poema escrito tras leer Oseas, en particular Oseas 8:13a: "En cuanto a mis ofrendas de sacrificio, sacrifican la carne y se la comen, pero el Señor no se ha complacido en ellas").

Sí, yo fui hipócrita, idólatra y falsa.
Lo fui, fui completamente ciega,
pensando que estaba bien contigo
y que tú te agradabas con mi alabanza.

Sí, lo fui, fui farisea en mi ignorancia,
fui religiosa, intenté manipularte
o ser devota un fin de semana,
mientras que en el día a día
estaba muy lejos de tu mirada.

Pedía tu bendición y dirección 
pero luego iba y hacía
lo que me daba la gana,
lo que pensaba que era lo correcto,
lo que me habían enseñado que era bueno,
pero en realidad no te servía a Ti,
servía al mundo y a sus enseñanzas,
me servía a mí misma, 
a mis pasiones y a mis esperanzas.

Con un pie en tu templo
y otro en el de los ídolos
viví mucho tiempo.
Yo no sabía,
no era consciente de mi engaño.
Tenía sed de Ti, 
pero mi religión no funcionaba.

No funcionaba porque era una religiosidad falsa, no era lo que tú querías, no era tu vida, no eran tus enseñanzas.

Y me aburrí, me aburrí de esa doble vida.
Me aburrí de esa religiosidad falsa,
me aburrí gracias a tu trato a mi vida,
cuando hiciste que todo fallara,
que mis ídolos no funcionaran. 

Volví mis ojos de verdad a Ti,
reconocí quién eres Tú y quién era yo.
Me ha costado entenderlo y aceptarlo,
aceptarlo de verdad en la práctica. 
Tú eres Dios, mi Hacedor, 
el Dueño de mi vida 
y a quién debo mis rodillas dobladas,
mi ego destronado y toda mi fe, mi confianza, mi lealtad, mi amor, mi obediencia y mi alabanza. 

Ya no vivo para servirme a mí, 
ya no vivo para mis auto alabanzas.
Yo vivo para Ti, 
para encontrar en Ti mi destino,
mi vida y mi "alabanza" (el gozo de ser tuya).

No se trata de mis planes, 
se trata de los tuyos para mí.
Me sujeto a Ti
y junto a Ti toda mi vida
yo quiero vivir.

Tú me hiciste, me creaste, 
me redimiste, me compraste,
soy tuya para siempre (y eso me encanta),
de ti será siempre mi alabanza.

Ahora estoy ante Ti, 
mi Salvador, Señor y Vida,
mi ego y mi cerviz doblada.
De ti mi obediencia, de ti mi corazón,
de ti mi alabanza. 

"para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre."
Filipenses 2:10‭-‬11 RVR1960

Sí, Dios nos ama, pero a Dios también le dolemos, le duele nuestra indiferencia, le duele nuestro egoísmo, le duele nuestro pecado. Una vez por dolor destruyó el mundo, otra vez por amor envió a su Hijo y descargó su ira y dolor sobre Él mismo. ¿Qué más queremos que Él haga?

Muchas veces somos como novias explotadoras, que exprimimos los recursos de nuestro Amado pero luego vamos y nos lo gastamos con otro. Nadie quiere ser utilizado así, Dios tampoco. Y por eso nos pasa por un proceso de corrección, de limpieza y de restauración.

El Proceso

  • Corrección. Suena mejor que juicio o castigo aunque en la Biblia se usan repetidamente esas palabras tanto en el Antiguo como Nuevo Testamento y tanto a creyentes como a no creyentes aunque con propósitos diferentes. 
  • Arrepentimiento en serio. El propósito de la disciplina de Dios no es la destrucción sino el arrepentimiento, darnos cuenta de nuestro pecado y de la inutilidad de nuestros esfuerzos humanos, para así acudir humillados y arrepentidos a Cristo como nuestro único Libertador. Pedirle perdón a Dios, acudir a lavarnos con la sangre de su Hijo y estar dispuestos y diligentes a cambiar motivados y capacitados por su Espíritu Santo. Convencidos de que esta es nuestra única salida y nuestra única esperanza, por lo que estamos dispuestos a confiar en Él y hacer lo que sea que nos pida, sustentados por su gracia.
  • Reconstrucción con humildad. Si yo reconstruyo guiada por Dios, según el plan de Dios, guiada por el Espíritu de Dios y con la capacidad/poder de Dios, no soy yo la que está reconstruyendo sino Dios. 

Y esa casa es para Dios, para que Dios viva ahí y yo con Él. Para que esté a gusto Dios. Es para comunión.

La Reconstrucción:

‘Mas ahora, oh Señor , tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros. ‘

Isaías 64:8 LBLA

‘Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. ‘

Jeremías 31:2-4 RVR1960

Este pasaje está en el contexto de que el castigo a  Israel y a Jerusalén tras muchas advertencias por fin llegó, Israel y Judá han dejado de ser libres, Babilonia las ha conquistado, sometido y desterrado a muchos de sus habitantes. Ya se avecina la destrucción de Jerusalén y la desesperanza ha invadido el corazón del pueblo. Parece que Dios sí que iba en serio y se preguntan si los habrá abandonado, si hasta ahí llegó todo, razones tiene de sobra para hacerlo. Es un pasaje que tiene tantas cosas tan bonitas y con tantas aplicaciones que no sé por dónde empezar.

Lo primero es entender el público objetivo de este versículo: pueblo suyo, que fue liberado de Egipto en el pasado, que Dios lo llevó a la tierra prometida, pero que está pasando por una disciplina por su idolatría y rebeldía, perdiendo aparentemente la tierra y la libertad que en su día le fue dada. La Iglesia es el Israel del Nuevo Pacto, de ambos pueblos nos hizo uno y las cosas que se escribieron sobre Israel para nuestra enseñanza se escribieron (Rom. 15:4, 1 Cor 10). Nosotros también somos ahora pueblo de Dios, hemos sido liberados de «Egipto»: del pecado, del mundo, del reino de Satanás y hemos sido llevados al reino de Jesucristo, nuestra tierra prometida. Nuestro Señor nos ha comprado con su sangre y ahora somos suyos, de Él y para Él. Pero así como el pueblo de Israel fue infiel a Dios adorando dioses falsos y buscando falsas seguridades fuera de Dios, nosotros también le podemos ser infieles cuando buscamos en el mundo y en nosotros mismos lo que solo nos puede dar Él, dejando entonces de experimentar en la práctica la tierra prometida, la libertad que nos dio Cristo. 

Para mí, como había identificado antes mi vida con la imagen de Jerusalén en ruinas, me produjo mucha emoción leer: «De nuevo te edificaré, y serás reedificada, virgen de Israel», además que el Señor le diga/me diga «virgen de Israel» es muy significativo: Israel fue disciplinada por prostituirse con la idolatría, por ramera, ahora le dice virgen, que en hebreo es «betulá» que significa virgen, doncella y también novia. Todo el proceso de corrección tiene el propósito de hacer que Israel, su novia, vuelva a ser virgen/fiel a Él, que sea suya y Él suyo, en exclusividad. Esto de la mano con la exclamación de Isaías de «nosotros somos el barro tú el alfarero», transmite la idea de que la nueva edificación ya no será obra de nuestro ego, de nuestra carne, será un nuevo edificio, una nueva vida, una nueva creación obra de Dios. Y Dios hace todo esto porque “con amor eterno te he amado”. 

Para que está reconstrucción se lleve a cabo se necesita humildad y confianza en el Señor:

En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte. Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová. El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.

Sofonías 3:11-13 RVR1960

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

S. Mateo 5:3 RVR1960

En la historia del regreso de la cautividad de Babilonia y la reconstrucción del templo vemos claramente a la humildad en este proceso de reconstrucción:

Un comienzo sencillo, en medio de fragilidad, expuestos, sin murallas. Se cumple la profecía de Sofonías: un pueblo humilde y pobre. Construyeron los cimientos, unos se alegran y otros lloran (Esdras 3:12-13). Se desaniman, reciben oposición y detienen la reconstrucción.
Con Hageo y Zacarías se animan y vuelven a reconstruir. Por medio del profeta Hageo el Señor les dice que se esfuercen, «el Espíritu Santo está con vosotros. Todo lo que necesitas para reconstruir el templo y que sea hermoso yo te lo voy a dar porque mío es el oro y mía es la plata». Una gloria mayor porque el Señor trae el dinero de las naciones para hermosearla.

En Zacarías 4:6-7 le dice a Zorobabel que no es por la fuerza sino por Su Espíritu, ningún obstáculo va a impedir que se construya, esa obra se termina por la gracia de Dios.
Zacarías 4:9-10 habla de los comienzos pequeños, se refiere al episodio de poner los cimientos.

De igual manera, el Señor quiere llevar a su Iglesia a ese punto de fragilidad, llorar por lo que era, para lo que fue diseñada y lo que es. Hay un contraste entre el propósito de Dios y la realidad de lo que vive la Iglesia y es triste, pero Dios tiene un papel para Su Iglesia y lo quiere y va a hacer. El Señor puede que permita la debilidad y fragilidad, para que la obra que Él quiere hacer en Su Iglesia no sea con fuerza, ni con ejércitos sino con Su Espíritu.

Muchas veces el Señor quiere construir su templo (donde Él habita y su nombre es glorificado) pero nuestro orgullo construye a Babel (querer construir un nombre para nosotros mismos).

Se necesita un corazón y un pueblo consciente de su propia pobreza y fragilidad, que dependa completamente de la ayuda y protección del Señor, de su gracia. A ese pueblo humilde y pobre, que ha pasado por el proceso de ser corregido de su arrogancia e infidelidad, el Señor le dice:

Canta jubilosa, hija de Sión. Lanza gritos de alegría, Israel. Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén. El Señor ha retirado sus juicios contra ti, ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti; ya no temerás mal alguno. Aquel día le dirán a Jerusalén: No temas, Sión; no desfallezcan tus manos. El Señor tu Dios está en medio de ti, guerrero victorioso; se gozará en ti con alegría, en su amor guardará silencio, se regocijará por ti con cantos de júbilo.

Sofonías 3:14-17 LBLA

‘No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. ‘

S. Lucas 12:32 RVR196

Pequeña = humilde.

‘Oh afligida , azotada por la tempestad, sin consuelo, he aquí, yo asentaré tus piedras en antimonio, y tus cimientos en zafiros . Haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y todo tu muro de piedras preciosas. ‘

Isaías 54:11-12 LBLA

En este pasaje, Dios le habla tiernamente a Sión, a la Jerusalén destruida que Él va a reconstruir. Le dice que va a usar unos buenos materiales, muy resistentes y preciosos. La va a hacer de nuevo y la va a hacer hermosa. 

Todos esos pasajes que hablan sobre la restauración y reconstrucción de Sión y del Nuevo Templo podemos aplicarlo a lo que quiere hacer Cristo tanto con nosotros a nivel individual como nuevas criaturas, así como con su Esposa, la Iglesia, la Nueva Jerusalén. 

La Nueva Jerusalén

‘Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. ‘

S. Mateo 5:14 RVR1960

Os invito a comparar los siguientes pasajes, 1 Cor 3: 9-17 y Apocalipsis 21 y también complementado con Efesios 2:11-22

En Apocalipsis 21:9 un ángel le dice a Juan que le va a mostrar a la Novia y le muestra una ciudad, una ciudad que no tiene templo porque el templo es el Señor (Ap.21:22), o sea, toda la ciudad en sí es un templo, porque allí es donde vive Dios. En 1 Cor 3:16-17 se nos dice que nosotros somos el templo del Señor, que es santo y en Efesios 2:19-22 está hablando de que somos todos un templo santo en construcción.

Algunas similitudes que observo entre Apocalipsis 21 y los otros pasajes son:

Una construcción que es de Dios, hecha por Dios:

…y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

1 Corintios 3:9 LBLA

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, y tenía la gloria de Dios.

Apocalipsis 21:10-11a LBLA 
Los cimientos:

Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

1 Corintios 3:10‭-‬11 RVR1960

…edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular…

Efesios 2:20 LBLA

El muro de la ciudad tenía doce cimientos, y en ellos estaban los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

Apocalipsis 21:14 LBLA

El fundamento/cabeza del ángulo es Jesucristo (La Nueva Jerusalén está sobre «Un monte grande y alto» Apocalipsis 21:10), los cimientos las enseñanzas apostólicas.

Los materiales:

Es muy interesante la similitud de los materiales descritos en 1 Corintios 3 y los que se mencionan en la Nueva Jerusalén de Apocalipsis 21.

Dice en 1 Cor 3:12-13 «si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas…el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno».

En Apocalipsis 21:18-21 dice que el material del muro es de jaspe (piedras preciosas) y los cimientos donde están los nombres de los apóstoles están adornados con piedras preciosas. La ciudad en sí y sus calles son de oro puro, como cristal transparente…oro puro es oro que ha sido pasado por fuego. Dice el comentario de mi «Biblia de las Américas – Biblia de Estudio», explicando la frase «la ciudad era de oro puro, semejante al cristal puro«: «es decir, la absoluta pureza del oro se compara al cristal en el cual no se le ve ni la más leve mancha». 

En 1 Pedro 1:6-7 dice que la fe que ha sido probada por las pruebas es más preciosa que el oro que perece, que al ser probada por fuego, será hallada en «alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo», o sea la fe probada es oro puro.

Los habitantes:

Tenía un muro grande y alto con doce puertas, y en las puertas doce ángeles; y en ellas había nombres escritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.

Apocalipsis 21:12 LBLA

El muro de la ciudad tenía doce cimientos, y en ellos estaban los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

Apocalipsis 21:14 LBLA

El muro, que protege y define los contornos/límites de la ciudad tiene doce cimientos y doce puertas. Los 12 cimientos tienen los doce nombres de los apóstoles del Cordero y están adornados con piedras preciosas, y las 12 puertas son perlas y con los nombres escritos de las doce tribus de Israel. En Efesios 2 dice que de ambos pueblos hizo uno:

‘Porque Él mismo es nuestra paz, quien de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne la enemistad, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz, y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad. ‘

Efesios 2:14-16 LBLA

En la Nueva Jerusalén descrita en Apocalipsis 21, está eso representado, esos dos pueblos hechos uno por medio de Cristo.

Una cosa muy interesante es quienes disfrutan de esta ciudad del gobierno celestial:

Bienaventurados los que lavan sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad.

Apocalipsis 22:14 LBLA

Los que han lavado sus vestiduras… Sí, al creer en Jesús lavamos nuestras vestiduras y tenemos acceso pero… este pasaje es similar a uno que está en Apocalipsis 7:14:

Y uno de los ancianos habló diciéndome: Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido? Y yo le respondí: Señor mío, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol los abatirá, ni calor alguno, pues el Cordero en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.

Apocalipsis 7:13‭-‬17 LBLA

«Los que vienen de la gran tribulación y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero…»

La ciudad del gobierno de Dios tiene unos materiales que resisten el fuego, es una ciudad construida con piedras preciosas y oro (Compárese 1 Corintios 3:10-13 con Apocalipsis 21:9-20). Es una ciudad que pasa la prueba del fuego, en ella no hay nada inmundo, es una ciudad purificada por fuego. El mensaje que para mí transmite es que en medio de la prueba de nuestra fe, salen a la luz/reconocemos/confesamos nuestras impurezas y somos lavados por la sangre del Cordero, para poder disfrutar por fin de su gobierno, de su compañía, de su pastoreo.

El Río

También me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tiene sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

Apocalipsis 21:6 LBLA

‘Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna. ‘

Juan 4:13-14 LBLA

La razón de mi vida, el por qué existo y mi destino, mi para «dónde voy» es Cristo. Él es el principio y fin de mi vida, mi  origen y mi destino. Todos los anhelos de mi corazón en el fondo le anhelan es a Él y en Él son saciados.

Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: «De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva».

Juan 7:37‭-‬38 LBLA

Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero,

Apocalipsis 22:1 LBLA

Si en lo más profundo de mi vida, en el centro de mis motivaciones y deseos está establecido su trono, si allí en la «fibra» de mi ser reina Dios y el Cordero, de allí, de mi corazón saldrán ríos de agua viva. Esa es la nueva naturaleza, la nueva creación, un nuevo corazón donde Él reina y yo le obedezco y vivo para Él, encontrando mi origen, mi identidad y mi destino en Él, fluyendo desde mi interior frutos de vida y sanidad para todo el mundo.

Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, en medio de la calle de la ciudad. Y a cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce clases de fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones. Y ya no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará allí, y sus siervos le servirán. Ellos verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos.

Apocalipsis 22:1‭-‬5 LBLA

Aquel día dirán a Jerusalén: No temas, Sión, no te acobardes; el Señor, tu Dios, es dentro de ti un soldado victorioso que goza y se alegra contigo, renovando su amor, se llena de júbilo por ti, como en día de fiesta.

Sofonías 3:16-17 Nueva Biblia Española, 1975.
Enseñanza:

Pienso que Apocalipsis 21, La Nueva Jerusalén, representa algo más profundo que «una ciudad futura en la que voy a vivir», ese futuro es maravilloso desde luego, pero a día de hoy, para mi vida actual es mucho más edificante y esperanzador verlo como «el plan de Dios para mi vida y la Iglesia», lo que está construyendo Dios en este mismo momento: la nueva naturaleza, el templo de Dios, el morar juntos, el que Él sea quién nos ilumine, que las naciones son iluminadas con la luz de esta ciudad (Ap. 21:23-24), que por ella no entra lo inmundo sino solo los que están escritos en el libro de la vida del Cordero, que del trono de Dios sale un río, que riega toda la ciudad, que trae sanidad a todas las naciones (una imagen del Espíritu Santo en nuestra vida saltando como ríos de agua viva que nos dan vida y sanidad a nosotros y a otros), que el propósito de Dios es que le sirvamos en plena comunión con Él, viendo su rostro, perteneciendo solo a Él y reinando con Él (Ap. 22:3-5). 

Yo creo que no dice nada que no diga en otras partes del Nuevo Testamento de lo que ya tenemos en Cristo, o sea como algo ya propio y para vivirlo o ambicionarlo ahora como el plan de Dios para su Iglesia en el ahora, aunque sea en plan «primicia del Espíritu» y que la plenitud, la totalidad sea más adelante.

‘En vez de bronce, traeré oro, en vez de hierro, traeré plata, en vez de madera, bronce, y en vez de piedras, hierro. Pondré como tus administradores la paz, y como tus gobernantes la justicia. ‘

Isaías 60:17 LBLA

Este pasaje para mí evoca dejar lo viejo por lo nuevo, lo mejor. 

Madera, heno, hojarasca son las obras de nuestra carne, terrenales, temporales. 

Siempre la comparación es materiales de inferior calidad y perecederos por los mejores. En Apocalipsis, en la Nueva Jerusalén, directamente solo hay oro puro y piedras preciosas, materiales imperecederos a los que el fuego hace mejor.

Esta ciudad de la nueva creación de Dios, que viene del cielo, de Dios, que es obra completa de Dios y que se asienta sobre un monte (que es Cristo), es la antítesis de Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra, el reino del gobierno humano, de querer ser nosotros mismos los constructores de nuestro destino.

¿En dónde vivimos, en Babilonia o en Sión? Por la fe ya estamos en Sión, ya hemos sido trasladados del reino de las tinieblas al reino (gobierno/pastoreo) de su amado Hijo. ¿Y en la práctica, en el día a día? Si dejamos a su Espíritu Santo actuar, Él se encargará de completar esta obra de Dios en nuestras vidas y poder disfrutar de las primicias de esta gran ciudad que es nuestro destino.

Somos templo de Dios donde nuestro Rey tiene su hogar, vive con nosotros  y en nuestro corazón tiene su trono, o sea Él manda. Bebiendo de Él gratuitamente somos saciados y disfrutamos de su plenitud, su gloria y abundancia en todo sentido.

Todos los sedientos, venid a las aguas; y los que no tenéis dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad vino y leche sin dinero y sin costo alguno.

Isaías 55:1 LBLA

‘Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

Apocalipsis 22:17 RVR1960

Pero para poder disfrutar de esto Dios nos forma en santidad, exclusividad, fidelidad y pureza:

Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía, huerto cerrado, fuente sellada. Tus renuevos son paraíso de granados, con frutas escogidas, alheña y nardos, nardo y azafrán, cálamo aromático y canela, con todos los árboles de incienso, mirra y áloes, con todos los mejores bálsamos. Tú eres fuente de huertos, pozo de aguas vivas, y corrientes que fluyen del Líbano. Despierta, viento del norte, y ven, viento del sur; haced que mi huerto exhale fragancia, que se esparzan sus aromas. Entre mi amado en su huerto y coma sus mejores frutas.

Cantares 4:12‭-‬16 LBLA

¡Despierta, oh viento del norte!  ¡Despierta, oh viento del sur!  Respira sobre mi jardín con tu Espíritu-Viento.  Revuelve la dulce especia de tu vida dentro de mí.  No escatimes nada mientras me haces tu jardín fructífero.  No retengas nada hasta que libere tu fragancia.  Ven a caminar conmigo como caminaste con Adán en tu jardín paradisíaco.  Ven a probar los frutos de tu vida en mí.

Cantar de los Cantares 4:16 TPT

De Babel…

Babel – Un Corazón

A Sión…

La canción de la novia celestial – Paul Wilbur

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