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¿Quieres ser luz?

¿Quieres ser luz?

Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver.

Jesucristo (Mateo 5:14 TLA)

Un día me acerqué a Dios en oración con el conflicto de querer ser luz, pero sintiéndome mal por algo que había dicho en una discusión, un conflicto interpersonal.

Ahora mismo no recuerdo exactamente cuál fue la situación, pero sí que apunté lo que pienso que me dijo el Señor.

Además me encontraba acatarrada, sensible, con malestar general.

Esto fue lo que escribí ese día:

Hija, tranquila, mi sangre cubre tu pecado, lo limpia y lo lava, mi Espíritu te llena, te llena de ese gozo permanente que no se acaba, que no encontraste en ningún otro lado y que solo se encuentra en mí.

Sí, estás unida a mí, ya nunca más a ese viejo hombre (mi ego), no tienes dos maridos, solo uno, el otro ya murió, recuerda: o tú o yo. La enfermedad te revela tu fragilidad, mi amor y mi misericordia.

¿Quieres ser luz? simplemente déjame iluminarte y déjame brillar en ti, déjame ser tu corazón, latir con tus sentimientos y expresarme a través de ti. No es a través de grandes cosas, es sencillo. Es mi luz saliendo cada vez que sonríes, cada vez que saludas, que escuchas, cada vez que ayudas a tus hijos, que abrazas, que amas, que agradeces, que prestas atención a tu esposo, que llamas y asistes a tus padres, que ayudas y amas a tu suegra, que apoyas y das ánimo. Es luz cada vez que se te iluminan los ojos hablando de lo que he hecho por ti, que te abres y te muestras vulnerable y humana, cada vez que tus pacientes sienten que saben algo más de ti y que se sienten atendidos y cuidados por ti.

Ser luz no es que escribas un libro, prediques a 100.000 personas o realices sanidades (que ya las haces, lo que pasa es ni te enteras y mejor así, soy yo el que me deleito sanando y actuando a través de ti). Ser luz es estar ahí, en el momento y la situación que yo quiero alumbrar, ser luz es vivir dirigida y controlada por mi Espíritu día a día, acto simple tras acto simple, una sencilla llamada, un simple gracias, un comentario alentador, un punto de vista diferente, una intención, una muestra de interés, un compromiso cumplido.

Yo estoy satisfecho contigo, satisfacerme es simplemente obedecerme y dejarse conquistar por mi amor, creer en mi Hijo y dejarse ser y hacer el milagro de la salvación en ti, estabas muerta (en tus pecados y delitos) y ahora tienes vida, estabas lejos y ahora estás cerca, estabas con otro y ahora estás conmigo, ¡¿no es increíble?! ¡Celebremos! No es tiempo de llorar, es tiempo de celebrar siempre, pase lo que pase nadie podrá cambiar esa realidad, disfruta al poner tus ojos en mi reino celestial.


¿Tú también quieres ser luz? Como aprendí aquel día, ser luz no es tan difícil, es sencillo si dejamos que Dios nos alumbre y dirija nuestra vida. 

En un mundo lleno de oscuridad, recuerda que:

La Luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad no ha podido contra ella.

Jesucristo (Juan 1:5 PDT)
Gente Luminosa – El arrebato.

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